Curso de ética periodística
Cuanto echamos de menos a Juanjo de la Iglesia.
No, no, no es que se haya muerto, pobrecillo, sino que ya no es el atizador de los medios que a todos nos gustaba en el mítico (y nunca bien imitado) CQC de Wyoming. El curso de ética periodística fue uno de los primeros intentos de darle fuerte con el látigo a una casta, la periodística, que había gozado de una impunidad “publica” ante los desmanes y los errores, o por lo menos esa era la impresión que yo tenía allá por mi más tierna infancia, :-p.
Por suerte, aunque Juanjo de la Iglesia ya no rige con su regla de madera y aquella pajarita, en la era de internet, aún nos quedan adalides de la corrección velando por sacar a la luz las malas artes (y las cagadas) de los supuestos periodistas.
No soy ningún defensor a ultranza del ahora llamado “periodismo ciudadano“, a pesar de que mucha de la información de la que me nutro proviene de blogs y de sitios de internet que no son directamente un apéndice digital de algún medio de comunicación. Hay herramientas interesantísimas, como los agregadores de noticias (por ejemplo Menéame), que son fuente de inmediatez y alcance, que te permiten enterarte de cosas muy curiosas o a las que raramente accederías por los canales que acostumbras a visitar. Logicamente, en temas “sensibles”, como los políticos o los de opinión, tienden a ser sesgados porque así son sus usuarios, con sus filias y sus fobias, pero yo por eso siempre digo que lo más interesante de Menéame son sus noticias pendientes, no la portada. Creo que los blogs están llenos de opinión como es, por otro lado, lógico, y que las redacciones de los medios de comunicación deberían estar exentas de ese problema. Por desgracia, y como hemos puesto ya de manifiesto aquí anteriormente, eso no es así. Es por eso que cada día creo más en eso de que los medios de comunicaciones no deben ser imparciales, pero sí veraces.
El problema surge cuando ni siquiera son veraces, o se llenan de chorradas, o se tragan el primer hoax que se encuentran por el camino. A un periodista se le debería exigir un mínimo de rigor. Al igual que yo al hacer mi trabajo se me exigen unos niveles de seguridad que no pongan en riesgo al usuario, a los periodistas se les debería exigir un mínimo de contrastación de lo que publican, porque mandan muchos “lereles”, que pasen cosas como ésta:
¿Es Paulo Coelho el autor de este cuento?
en el que “Periodista” Digital se pregunta si Coelho es el auténtico autor de un cuento que así, a primera vista, parece una gilipollez como un piano. El problema es que no se traba de una gilipollez como un piano, sino de una entrada de humor del gran blog de José A. Pérez “Mi mesa cojea“, que fue publicada hace unos días y con la que ya tuve el placer de reirme al leerla. ¿Qué tipo de trabajo de “himbestigación” habrá llevado a cabo el “reportero” de “Periodista” Digital? ¿Un par de búsquedas en google? ¡Ni eso! Que una simple búsqueda te lleva, como primer enlace, al blog de José A. Pérez.
Sospecho que la “labor periodística” del redactor ha sido dar validez a un email que le habrá llegado de cualquier conocido y que le ha hecho gracia. Ya se cansa uno de ver como en el elmundo.es, elpais.com y otros tantos “medios serios” se dedican a fusilar la portada de Menéame sin más vergüenza que la que cuelga.
Con “reporteros” así, no sé porqué me sorprendo de la baja calidad de los medios en general.
Ni un tonto más.

Según un informe reciente de la Asociación de Periodistas de ESpaña, se estima que la mayoría de los periodistas españoles acuden a UNA sola fuente, para redactar una noticia… se podrán imaginar lo “real” de las noticias.
Y mientras tanto los buenos periodistas de verdad, escribiendo blogs. Que poco futuro le auspicio a las grandes redacciones como no se despabilen y se pongan las pilas…